La Pesca del Raó

Y por fin ha llegado. Uno de los acontecimientos más esperados cada verano por los pescadores pitiusos es cuando se abre la veda de la pesca del raó, que empieza como cada año el 1 de septiembre.

Ese mismo día, cientos de embarcaciones se echan a la mar en busca de tan preciada pesca. Las zonas más tradicionalmente concurridas son el paso de los Freus, y Es Caló. Un ejercito de pequeñas embarcaciones se posiciona a la deriva intentando encontrar el claro arenoso más poblado de estos pequeños manjares.

Raones

El Raó (cuyo nombre científico es Xyrichtys novacula) es un pez pertenenciente a la misma familia que la Doncella, el pez Verde o el Tordo pero es el único de ellos que vive en fondos arenosos, normalmente entre los 15 y 40 metros de profundidad. Vive en pequeñas agrupaciones (un macho con varias hembras). Cuando se ve amenazado entra de cabeza en la arena y queda bien enterrado. Sus características físicas son cuerpo alto y aplanado lateralmente, cabeza corta y perfil muy vertical, los ojos pequeños y su boca se encuentra en una posición muy baja, siendo pequeña y de labios finos.

Su pesca es relativamente sencilla, de ahí el gran éxito que tiene. Al raó se considera un pez de “señoritos”, pues no es necesario madrugar para ir a pescarlo, ya que su horario de máxima actividad suele ser a media mañana. El aparejo suele constar de un hilo madre del 0,50 y dos o tres anzuelos del 12 (preferibles los de pata larga) con brazoladas de nilon del 0,35 o 0,40. Se recomienda que el sedal sea de buena calidad, así como los anzuelos, que se recomiendan con punta afilada químicamente, ya que de ello dependerá en gran parte que se consiga una buena pesca.

Una vez elegida la zona de pesca, se calan las cañas y se deja la embarcación a la deriva. Lo mejor es que haya un poco de corriente, ya que si se permanece mucho tiempo en el mismo sitio, una vez capturados los de ese lugar, las picadas serán muy espaciadas.

La pesca del Raó es una pesca muy activa y hay que estar atentos a la picada para dar el tirón de enganche. Sus picadas son fuertes para el tamaño del pez. Una vez enganchado no es necesario “trabajar”, se sube sin mas. Es un arte de pesca muy divertida y por eso hasta los niños disfrutan mucho al conseguir pescas relativamente fáciles. Incluso no es difícil en sus buenos momentos hacer dobletes o tripletes. Además, tiene la ventaja de que suele picar con una gran variedad de cebos, entre los que se encuentran la gamba, el gusano, el calamar, jurel fresco o sardina.

El Raó posee un par de dientes caniniformes (tipo vampiro) en cada mandíbula. Y los suele utilizar incluso fuera del agua, sobre todo al intentar quitarle el anzuelo. Su mordida no causa una gran lesión, aunque sí hace bastante daño. Por ello y debido su resbaladizo cuerpo, se recomienda agarrarlo con un trapo.

Una vez acabada la jornada de pesca, llega el momento de saborear este suculento pez. La mejor y más sencilla manera de cocinarlo es frito, con un poco de limón.

¡Buena pesca!

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